El valor de lo predeterminado

El encontrar nombrado a uno de mis referentes (Alan Cooper*), en un artículo de la revista MSDN, me ha hecho leerlo y recordar sus libros.

Y es que como ya Alan Cooper hablaba en su libro “About Face”, el tema de los valores por defecto (los valores predeterminados), son una de las principales claves de la usabilidad, y la causa del éxito o fracaso de una gran mayoría de proyectos software.

Realmente, es un factor más importante que los propios requisitos y funcionalidades implementados, aunque esto se le resista hoy día a una gran masa de desarrolladores. Fijémonos por ejemplo en los teléfonos móviles. Se sacan constantemente modelos, pero el comentario que se oye es del estilo: “hasta la versión del firmware xxxxx, la cámara sacaba unas fotos penosas”, o también: “la pantalla no respondía bien en las versiones anteriores a la xxxx”.

Hemos llegado a aceptar que los productos que compramos recién salidos al mercado, simplemente “no están ajustados”. Salen con la funcionalidad (requisitos) que aparece en los catálogos, pero no satisfacen realmente a los usuarios, es decir, falla la usabilidad. Y ese fallo, está originado en los valores por defecto (firmware, parametrización, etc).

Clippo, que tantos quebraderos de cabeza nos dio

Algunos veteranos todavía recordamos la presencia de “Clippo”, el famoso asistente que presentaron por defecto en versiones antiguas de Office, que acabó defenestrado ante su insistencia en frases del estilo: “Parece que estás escribiendo una carta”. No es tan importante la ayuda ofrecida, como el crear una buena base de configuraciones por defecto, y saber asociar a cada perfil de usuario, su configuración más acertada.

De hecho, es desproporcionadamente más importante el que las funcionalidades estén accesibles cuando se necesitan, y sea cómodo encontrarlas, que el hecho de que haya cientos de funcionalidades, pero estén tan ocultas y rebuscadas, que sólo ciertos perfiles de geeks, sepan dónde están. Una funcionalidad que introdujo Office hace ya varias versiones, es adaptar automáticamente su interfaz, para adaptarse al tipo de tarea que se está realizando, ofreciendo los botones y menús más usados, y llegando a esconder los menús y botones que con el tiempo se dejan de usar. Muchos ni nos hemos dado cuenta, y simplemente dejamos que los botones más usados o más apropiados al contexto, aparezcan ahí.

Tampoco se trata de que hagamos las aplicaciones complicadas, sino de que pensemos en quién las va a usar, pensemos en 2 o 3 tipos habituales de usuarios, y las configuremos para ellos. Después de todo, recordad que el principal usuario de nuestros programas, no solemos ser nosotros.

(*) Alan Cooper (http://www.cooper.com/) se hizo famoso por escribir varios libros sobre usabilidad, y ser el creador de una de las interfaces más usadas hoy día en los entornos de desarrollo (sí, del estilo de Visual Basic). Estigmatizado por ser “el padre de Visual Basic”, hoy día es consultor y propietario de su propia empresa dedicada a las interfaces, usabilidad, etc. He tenido la suerte de disfrutar devorando sus libros:

  • About Face: The Essentials of User Interface Design
  • The Inmates Are Running the Asylum: Why High-Tech Products Drive Us Crazy and How to Restore the Sanity
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