Errores a evitar en la adopción de metodologías ágiles

En varias ocasiones, nos encontraremos que por muy convencidos que estemos de las bondades de las metodologías ágiles, vamos a encontrar una reacción de desconfianza o incluso de rechazo por parte de los clientes o de los responsables de proyectos cuando tratemos de que las adopten.

Incluso aunque los proyectos / clientes tengan problemas con sus metodologías actuales, el rechazo y desconfianza se mantiene, y se sigue trabajando una y otra vez manteniendo las mismas prácticas y cometiendo los mismos errores. Conclusión: los proyectos se siguen entregando tarde y mal.

El problema está en la cultura corporativa. Las ideas, los hábitos, son difíciles de cambiar. La resistencia al cambio es constante. Además, dicha resistencia debería ser inversamente proporcional a los argumentos proporcionados. Y no es así. ¿Cuál es la solución? Pues como todo en esta vida, la solución está asociada al problema, así que vamos a tratar de identificarlo.

No tenemos la razón.
La clave, está en que estamos tratando de vender una idea, un concepto: nuestra metodología es mejor. Y la percepción es precisamente ésa, de que estamos tratando vender. Y la gente no quiere comprar, quiere soluciones a sus problemas.

Es por eso que es necesario un cambio de enfoque. Hemos de conseguir que la gente sea consciente de la raiz de sus problemas, que sean capaces ellos mismos de darse cuenta de que necesitan un cambio. Los pasos serían algo así como:

  • Identificar los problemas
  • Identificar las causas
  • Identificar la necesidad de un cambio
  • Identificar alternativas
  • Evaluar alternativas
  • Encontrar una solución

Así de simple. De hecho, es posible que a pesar de creernos los poseedores de la verdad más absoluta (“que sí, que Scrum es la solución, que sí, que si 10 millones de usuarios usan Scrum, es que Scrum es bueno”), da igual. Hay que ofrecer soluciones adaptadas, no varitas mágicas. A continuación, veremos algunas técnicas útiles en la realización de los pasos comentados.

El método de la abuela
A la hora de explicar una metodología (Scrum, etc.), hemos de hacerlo con el “Método de la Abuela“. ¿Qué es? Pues elegir alguien que haga de “abuela”. Si puede ser, coge directamente a tu abuela. Y tratemos de explicarle, en este caso, en qué consiste la metodología que queremos implantar. Repítelo N veces, usando cada vez un lenguaje menos técnico, hasta que cualquier “abuela” pueda entenderlo.

En este método, hay que evitar hacer sentirse tonta a la gente. Una abuela puede que no tenga un fondo técnico o relacionado con las TI, pero no es tonta. Así que acostumbrémonos a evitar hacer sentirse tonta a la gente.

Escuchar
Hay que saber escuchar, incluyendo lo que no nos dicen. Si detectamos rechazo o desconfianza, hay que ver la raíz de su comportamiento.

Conseguir empatía
Es más fácil que te “compren” una idea, si la otra parte siente que das confianza. Por ejemplo, no se trata de dar nuestras experiencias (que al final pueden ser subjetivas). En lugar de eso, demos datos reales de otros proyectos y empresas, y refrendado por métricas o datos verificables.

Detectar barreras en la organización
En ocasiones, las barreras están en la propia empresa, no en nuestras habilidades comunicativas. Si la cultura organizativa es resistente al cambio (burocracia, organigrama, reinos de taifas, etc.), de poco servirán nuestros bien pulidos “interpersonal skills”.

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