La gestión por falsa presión

Hola, tras el éxito del último post sobre los gurupollas, vamos a retomar la temática del desarrollo de software y la calidad.

Hoy el tema versa sobre la metodología de gestión basada en crear una falsa presión en el equipo. Hay varias formas de hacerlo. Repasaremos algunas, y creo que así me entenderéis mejor:

1. Falsa fecha de finalización.

Esta técnica, consiste en trasladar al equipo de desarrollo una falsa fecha de fin de proyecto. Es decir, si por ejemplo sabemos que el proyecto ha de estar entregado el 15 de Junio, podríamos decir al equipo que debemos entregar el 15 de Mayo. Con esto, conseguiremos trasladar una falsa presión, pedir más compromiso, bla bla bla.

¿Y qué ocurre si se llega con éxito a la falsa fecha? Pues tendríamos casi un mes para añadir funcionalidad o corregir errores y preparar documentación.

¿Y si no llegamos a la fecha de fin? Pues no hay problema, porque contaríamos con un mes de margen. Y siempre les podemos decir al equipo que somos nosotros, gracias a nuestra maravillosa gestión, quienes hemos conseguido un mes más de plazo.

Así matamos dos pájaros de un tiro: conseguimos que el equipo se esfuerce desde el minuto cero como si fuésemos retrasados antes de empezar. Y además, podremos defender que gracias a nuestra maravillosa gestión (¿qué gestión?), hemos conseguido un mes más de tiempo para que se pueda terminar con éxito.

En resumen: (a) esfuerzo desde el principio, y gratis. (b) Logramos quedar como los salvadores del proyecto gracias a nuestra gestión. (c) El cliente, consigue tener algo funcional y operativo mucho antes, y hay tiempo asegurado para cambios de última hora, documentación, etc. Eso sí, luego hablaremos del coste humano que tiene.

2. Falsa fecha de entrega parcial.

Este caso es una variante del anterior. Basta que le digamos al equipo que el cliente quiere tener una entrega funcional parcial de la solución final.

Si alguno de nuestros programadores conoce la fecha de fin de proyecto, será el truco que tendremos que usar, ya que no podremos mentirles con una “falsa fecha de finalización”.

Los resultados son los mismos, pero por desgracia, los costes (más adelante hablaremos de ellos), también.

3. Funcionalidades falsas por exceso.

Hay ocasiones en que hay funcionalidades extras, que o bien interesan al jefe de proyecto, o bien estaban en el contrato como “extras” o “valor añadido”.

También es posible que sean funcionalidades que detectemos que pueden venir bien de cara a la imagen del producto final, aunque realmente no estuvieran identificadas como requisitos.

Si en lugar de tratarlas como requisitos, nos limitamos a decir que son “obligatorias” y estaban “pactadas” desde el principio, tendremos una variante de los casos 1) y 2): logramos trasladar presión al equipo para empezar a esforzarnos al límite desde el principio pero no por una fecha falsa, sino por unas funcionalidades falsas.

4. Funcionalidades falsas por defecto.

Esta es una variante de la anterior (nº3), en la que el jefe de proyecto decide trasladar a su equipo sólo un subconjunto de los requisitos, pero normalmente se combina con las técnicas 1) y 2) para de nuevo, lograr una falsa presión en el desarrollo, y de esa forma, lograr con sobreesfuerzo y sacrificios lo que no somos capaces de hacer mediante nuestra capacidad de gestión.

¿Beneficios?

A continuación, veamos qué hemos logrado con todo esto:

  • Esfuerzo del 120% del equipo, desde el minuto 0
  • Trasladar un sentido de culpa al equipo de desarrollo, trasladándoles la culpa y la presión. Después de todo, el jefe de proyecto no es que no gestione porque no sepa, sino porque la falsa presión creada hay que justificarla también con una locura organizativa, falta de planes, calendarios y objetivos. Se trata de correr a toda costa para lograr los falsos objetivos parciales.
  • El jefe de proyecto consigue reconocimiento, pues es más fácil lograr el éxito, a costa del equipo y su salud.
  • El jefe de proyecto consigue quedar bien, pues aparenta que las nuevas fechas y funcionalidades son gracias a su gestión con el cliente y sus enérgicas habilidades negociadoras, y no por haber ocultado y tergiversado los objetivos en fechas y funcionalidades.
  • El cliente observa avance, esfuerzo y tiene una falsa percepción de compromiso.

Costes de esta mala praxis

¿Y esto sale gratis? ¿Tiene alguna consecuencia?
Pues claro. Veamos algunos de los costes derivados:

  • El equipo se quema muy pronto. Es fácil perder empleados que se van a otras empresas, bajas por depresión o enfermedad, etc.
  • El producto conseguido necesita corregirse, bien en el tiempo “extra” conseguido, o bien en una fase de mantenimiento. El producto suele funcionar más o menos, pero suele ser insostenible, del tipo “mírame pero no me toques”. La calidad se ve penalizada, y creedme que lo lamentará el pobre mortal que se atreva a mantener este inmundo código.
  • El esfuerzo necesario para hacer la aplicación es mucho mayor, ya que la falta de documentación y la tensión necesaria lograr los falsos objetivos hacen que luego haya que retocar todo para que realmente funcione.

¿Te ha pasado alguna vez algo parecido? ¿Has observado en tus proyectos o en proyectos de conocidos alguna de éstas técnicas y/o sus consecuencias?

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2 thoughts on “La gestión por falsa presión

  1. Se podría resumir que es anteponer el lucimiento del Jefe del Proyecto al del Equipo y a los objetivos del propio proyecto.

    Añadiría que estas técnicas sólo sirven una vez con el mismo equipo ya que en el siguiente proyecto que dirijas con ellos la conocerán y sabrán que existe un tiempo extra.

    Por otro lado, creo que la contínua presión hace que al final se vuelva en una situación usual y por tanto carente de motivación para hacer el trabajo extra. Como siempre vives retrasado por más que hagas, finalmente aceptarías el retraso y no te importaría tanto.

    Buen artículo!

    Saludos, Julián.

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  2. Gracias por comentar! Yo también he leído cosas tuyas en laboratorioti.com, y en Linkedin.

    De tu comentario, sí, es cierto, pero las técnicas cortoplacistas siguen teniendo su nicho. Hasta aquí lo fácil. Quizás ahora lo que tocaría sería un artículo de cómo evitarlo…

    Un saludo.

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