La titulitis ha muerto

dilbert-university-mbaDe nuevo, seguimos viendo titulares que insisten en que las grandes multinacionales (en este caso es Google quien se suma al carro de otras como Microsoft, etc.), ya no miran el expediente académico.

¿Para qué sirve pues estudiar? Pues se está perdiendo la noción enquistada y del siglo pasado de que estudiar sirve como garantía para encontrar un buen empleo, para garantizar el éxito en la vida. Al final va a resultar que estudiar, sirve simplemente, para adquirir conocimientos, y no es una garantía exclusiva y universal de un empleo de alta remuneración.

Ya hace tiempo que se habla de ello, y es que la universidad prepara universitarios. Pero las empresas necesitan profesionales.

¿Qué ocurre ahora, al salir de la universidad? Pues que hay que ganarse el pan. Ya no sirve hacer un esfuerzo puntual durante un tiempo para sacarse el título. Ahora cada día es una prueba de aptitud, y se nos pone a prueba en nuevas y cada vez más complejas situaciones: se llama realidad competitiva profesional.

Después de todo, ya hemos hablado en artículos anteriores de los job-hoppers (*), que saltan de empleo en empleo para mejorar su situación laboral. Al contrario, las empresas también nos exigen cada día más un pequeño (y a veces no tan pequeño) esfuerzo de superación, de mejora. Pequeñas batallas que pueden terminar si o si de dos formas:

  • Triunfando, y por tanto, aprendiendo de las buenas prácticas y criterios aplicados.
  • Fallando, pero aprendiendo de qué se aplicó de forma incorrecta, o qué premisas eran inadecuadas para la situación.

Este tipo de corrientes de pensamiento supongo que molestarán a los que llegaron con su carrera universitaria y su MBA pensando que ya no tendrían que esforzarse. Que para ganar dinero basta SER y no HACER. Se les olvida recordar que el cliente paga por lo que recibe de nosotros, no por lo que somos.

Fuente:http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2016/01/24/google-cambia-su-forma-de-contratar-personal-el-expediente-academico-no-sirve-para-nada/

(*) Como ya me comentaba una lectora en una entrada anterior, el término job-hopper no debe usarse para los que ven forzado su cambio de trabajo de forma constante, sino para los que lo buscan y fuerzan como una medida de garantizar una promoción laboral continua y sostenible.

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Fauna laboral: el protegido

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Hay quien lo llama enchufado, pero yo prefiero llamarlo el protegido. Después de todo, lo de enchufado es poco significativo, y por protegido entiendo que nos referimos al individuo que está liberado de marrones, no tiene que trabajar ni hacer nada salvo las peticiones especiales que su jefe le diga directamente. Cuando surge algo urgente o especialmente delicado, el protegido desaparece, hace su “mutis por el foro”, y de hecho suele estar ilocalizable.

El término enchufado, además suele utilizarse para “el hijo de…” o “familiar de…”, lo cual es inexacto.

Estos individuos los he podido observar en alguna de mis anteriores empresas, y existen diversas técnicas de actuación recomendables:

  • Estar cerca de ellos. Esta técnica intenta buscar que al estar junto a un protegido, estemos liberados de marrones, tareas infames de última hora, y proyectos imposibles. Por desgracia, los marrones que deberían ser responsabilidad de un protegido, pueden caer en sus alrededores. Es como si algo que sería responsabilidad natural de una persona, debiera de caer inherentemente en su área de actuación. No nos equivoquemos, el protegido estará ahí (no está muy lejos) para recoger los méritos y los laureles del triunfo.
  • Estar lejos de ellos. Esta técnica intenta evitar que los marrones nos salpiquen por cercanía de un protegido. Con suerte, podremos estar en un proyecto lo suficientemente complejo y alejado que haga que no se acuerden de nosotros. Sin embargo, esta técnica tiene también sus problemas, ya que los marrones tienden a caer lejos de los protegidos.

¿Cómo suele actuar el protegido?

  • Animal social. Se sabe protegido, por lo que da prioridad a las relaciones públicas, las sonrisas y los cafés. Su hábitat natural está junto a la máquina del café, aunque los más peligrosos son los que saben alternarlo con su puesto de trabajo, simulando una actividad febril.
  • Acompaña siempre a su protector. Sin él, no es nada y lo sabe. Sus actividades requieren de la constante supervisión y conformidad de su protector.
  • Rendimiento. Rinde lo menos posible, aunque lo verás teclear como si tuviera la enfermedad de Párkinson en cada uno de sus dedos.
  • Sólo le preocupa su marca personal. Esta característica la comparte con el trepa. Por supuesto, hay protegidos pasotas, pero rara vez mancharán su imagen profesional.
  • Transparencia. Simplemente, carece de ella. El protegido se limita a realizar las tareas oscuras y secretas que su jefe (o el jefe que los ha acogido bajo “su protección”) les ha encargado. Nunca sabrás qué hacen, ni para qué. Eso sí, todo será super-importante y muy urgente. Aunque todos sabemos que no es así, ya que de serlo, sería un marrón, que por definición, no les es nunca asignados a  los protegidos.
  • Actividad: el protegido está continuamente preparándose. Y me diréis, ¿normal, no? Pues no tanto, ya que como el protegido tiene mucho tiempo libre, suele estar preparándose para formarse (algún día puede que tenga que demostrar que sabe hacer algo) y para promover su marca personal.

Y tú, ¿conoces a algún protegido?

 

 

Cómo afrontar una entrevista de trabajo (1)

dilbert-entrevista-trabajoEmpiezo poniendo a esta entrada el número 1 porque ya preveo que va a dar para unas cuantas más. Y es que las entrevistas de trabajo son cada vez complejas, y no siempre es dicha complejidad proporcional al puesto de trabajo.

Hoy para empezar, veamos un par de preguntas que así, sin venir a cuento, le hacen a unos amigos en otra empresa, para puesto de programador con experiencia:

Pregunta #1: La cuerda que rodea la tierra

Pregunta: Suponiendo que la tierra fuese una esfera perfecta, si ponemos una cuerda que de la vuelta completa a la tierra por el ecuador y quede perfectamente ajustada a ella…si añadimos un metro a dicha cuerda, ¿cuáles de los siguientes objetos podrían pasar por el hueco que quedaría bajo la cuerda (una moneda, un gato, un vaso de vino)?

Respuesta: Resulta que se trata de un famoso problema matemático, una paradoja matemática que consiste en que el hueco que quedaría entre la tierra y la cuerda es exactamente el mismo, y sólo depende del tamaño de la cuerda añadida (y no del tamaño de la cuerda). Es decir, que si a una pelota de golf (o de tenis, o lo que os de la gana), le añadís un metro de cuerda, la distancia o hueco entre la superficie de la esfera y la cuerda…será exactamente la misma que en el problema inicial de la tierra (aproximadamente, unos 16 cm). Más información y detalle del cálculo del teorema que lo demuestra en: https://en.wikipedia.org/wiki/String_girdling_Earth

Pregunta #2: Una de interruptores

Hay 3 interruptores (de los de encender/apagar luces de toda la vida), en la planta calle de un edificio. Sólo uno de ellos apaga/enciende una bombilla del piso 3. Los otros dos, están conectados a cualquier otra cosa. Si sólo tuvieras una oportunidad de tocar los interruptores y subir al piso 3 (sin volver a bajar ni alterar los interruptores)…¿cómo podrías saber qué interruptor era el correcto?

Respuesta: La solución, en: http://www.scientificamerican.com/article/answers-to-puzzles-posed-in-let-the-games-continue/

Conclusión.

Por desgracia, estas preguntas tenían poco o nada que ver con la pericia técnica del trabajo para el cual se hacía la entrevista. Sin embargo, son preguntas que se suelen hacer en entrevistas de trabajo, en empresas como Google o Microsoft.

¿Os parecen preguntas adecuadas? ¿Creéis que realmente son objetivas de alguna forma? Ya hay voces de algunos responsables de RRHH que alzan su voz en contra de este tipo de técnicas. Pero eso, lo dejaremos para otro día.

 

 

 

 

 

¿Te conviene trabajar desde casa?

Dilbert-Teletrabajo Los Millenials, esa raza aparte de la que hablaremos otro día, lo valoran. Estamos hablando del trabajar desde casa. Y el trabajar desde casa ha sido objeto de un artículo muy interesante en LinkedIn.

Pero analicemos un poco el artículo, ya que ponen al hecho de trabajar desde casa como un lastre en la carrera profesional. Claro, desde casa es sencillo realizar el 99% de las tareas. Pero por ejemplo, ya no es tan sencillo liderar. Y no hablo de dirigir a un equipo, sino dar ejemplo, y ser el líder que todos desean ver hacer y que guía al equipo.

¿Significa esto que no se puede ser jefe trabajando desde casa? No, pero en el artículo se plantea que a la hora prosperar en la carrera profesional, es más sencillo hacerlo de forma personal en la oficina, o codo a codo con el equipo en el cliente (o donde sea). Es en ese día a día en la oficina, haciéndose ver, donde  se genera la confianza para que los responsables te tengan en cuenta a la hora de promocionarte profesionalmente.

Aquí es donde viene la pregunta: ¿te conviene trabajar desde casa?

Pues tal como lo plantea el artículo, pues no, si lo que quieres es progresar profesionalmente a puestos de dirección.

Por supuesto, si entre tus objetivos están el no progresar rápidamente, sino realizar un trabajo a gusto, y con un adecuado balance entre la vida personal y la profesional, el teletrabajo es un punto a valorar.

El artículo está muy cargado de valores profesionales, y está muy bien dirigido. Sin embargo, no tiene en cuenta que está estableciendo una premisa: si quieres prosperar profesionalmente, debes dejarte ver. Que te vean trabajar, y que te vean haciendo cosas bien.

De nuevo, aquí extraemos algunas tristes conclusiones, dos de las cuales dejo a la reflexión de mis lectores:

  • ¿Y si mi visibilidad se reduce no por trabajar desde casa sino porque me mandan a un cliente? En ese caso no es porque queramos, sino que se nos saca fuera “visualmente”, impidiendo y coartando nuestra carrera profesional de forma ajena a nuestra voluntad.
  • Si se trata de dar visibilidad a nuestro buen hacer, ¿no estaremos fomentando que la gente oculte descaradamente sus errores o su “no tan buen hacer”? O lo que es peor, que se busquen culpables de cualquier situación, en lugar de afrontarlas y solucionarlas (tal y como se esperaría de un líder)

Así que tras darle muchas vueltas…vuelve a mi cabeza la pregunta:

¿Te interesa trabajar desde casa?

 

 

 

Habilidades vs títulos (episodio 2)

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Si hace poco hablába de la titulitis en el artículo “Habilidades vs títulos” (que ahora deberé renombrar añadiéndole “episodio 1”), ahora va el jefe de Recursos Humanos de Google y suelta la frase: “el expediente académico no sirve para nada“.

Y es que nos pongamos a la defensiva o no, se está demostrando cada día más que la postura de “yo valgo porque mi título es tal o cual”, ha muerto, y debería considerarse una postura conformista y obsoleta.

Por desgracia, todo cambia, y debemos adaptarnos. Ya nunca más el tener un título va a suponer una ventaja absoluta, y debemos mirar con otros ojos (y con el debido respeto profesional), a los que han elegido otras vías de formación. Debemos valorar por capacidades, no por títulos.

Tal y como afirma el jefe de RRHH de Google, lo que se enseña en la universidad es muy distinto de lo que se necesita en el mundo laboral. La paradoja, tal y como desarrolla en el artículo, es que la universidad enseña…a superar la universidad. Del mismo modo que el hacer muchos Test Psicológicos entrena a superarlos (no necesariamente desarrolla el intelecto, aunque aparentemente los resultados de tus test sean exponencialmente mejores). De ahí se deduce que una persona que saca muy buena puntuación en un test…sólo significa eso y nada más. Para resolver problemas reales…hay que enfrentarse a problemas reales.

En el artículo, es curioso como una de las preguntas favoritas del jefe de RRHH de Google es “Dame un ejemplo de cómo resolviste un problema analítico difícil”. Aquí empieza a verse la luz valorando la experiencia, al mismo tiempo que una mente inteligente.

 

La oportunidad de los becarios

La oportunidad de los becarios.

Se supone que los becarios se quedan a solas en verano: al frente del trabajo, ya que el resto de trabajadores (no becarios), han cogido todos vacaciones. Y claro, a los únicos que no les dejan coger vacaciones son a “los últimos en llegar”.
Esto, que acabo de leer en un conocido suplemento dominical de prensa, es un mito, y en cualquier caso no siempre es así. Los becarios exigen tiempo y esfuerzo para desarrollar sus capacidades, pero…¿realmente les estamos dando lo que necesitan para brillar?

La presión.

La presión suele ser el primer escollo. Siente que le vigilan, que le están evaluando de forma constante. El truco está en verlo como una motivación, una oportunidad.
Es una fuente de aprendizaje. La beca es así, y con ello, hemos de verlo en positivo. Salvo que estemos en una de esas empresas en las que los becarios se limitan a llevar cafés (por suerte, en mi empresa jamás he visto eso a un becario).
La presión hay que volverla en nuestro favor, que nos motive y nos dirija, no que nos bloquee y nos impida llegar a nuestros objetivos.
Otra forma de aliviar la presión es mediante  un tutor. En mi empresa existe la figura del counsellor, que viene a ser lo mismo. Y si bien es una gran idea, el problema viene dado cuando el tutor no se toma su trabajo en serio.

Cuando el tutor no dedica el necesario tiempo al becario.

El tutor no está para decir al becario lo que tiene que hacer. O al menos no de una forma paternalista. Debe guiar al becario impidiendo que cometa errores demasiado graves. Pero el aprendizaje incluye equivocarse. Cometer pequeños errores controlados. Aquí es donde el tutor entra en acción en su doble objetivo: que el becario aprenda, pero que la empresa no corra peligro.
La libertad del becario ha de ser proporcional a su responsabilidad: es decir, limitada. Pero no tan limitada que no pueda explorar su espacio y cometer esos pequeños errores controlados por su tutor.

Comportamientos a evitar

A continuación, revisamos algunos comportamientos a evitar por parte del becario:

  • Individualismo. El excesivo individualismo, y el hambre de prosperar en la empresa, son explotadas por algunas empresas. Por desgracia, a medio y largo plazo los resultados suelen ser nefastos para la empresa. A veces, incluso a corto plazo.
  • Impuntualidad. Aunque es complicado, es bueno combinar respeto y disciplina. Entrar a trabajar cinco minutos antes. Nunca después. Y nunca salir de trabajar antes de la hora, pero tampoco es necesario quedarse a trabajar  porque sí. Algún día revisaremos este punto en profundidad.
  • Pereza. La pereza es terrible. El no empezar las tareas inmediatamente, el postergar lo importante por lo urgente.
  • Problemático. Es una buena práctica el evitar problemas y confrontaciones. La energía generada en situaciones de conflicto está para ser utilizada a nuestro favor, no para embarcarse en disputas nimias que no van a resolver nada.
  • Competitivo. La competitividad es buena, pero ha de ser una cualidad secundaria. No es bueno en general presentarse cada mañana pensando en “superar a éste” o “ser más que aquél”. Sí es bueno marcarse metas, pero no es bueno dichas metas pasen por ser más que otros. Porque al final, el camino fácil se presenta: si no puedo ser mejor que los demás…quizás sea hora de hacer que los demás sean peor que yo (y aquí es donde la zancadilla fácil, el extender falsas afirmaciones, etc., hacen que el competitivo haga su agosto).
  • Pelota. El pelota prefiere halagar en todo momento a sus superiores, o a cualquiera de quien pueda sacar provecho. Suele estar relacionado con un espíritu individualista y competitivo.
  • Arrogancia. La arrogancia es uno de los peores males. A pesar de parecer menos agresiva que la competitividad o el individualismo, la arrogancia es difícil de erradicar. Está basada en una creencia profunda en las propias capacidades, y por desgracia, no suele estar alineada con la realidad. Cuántos recién titulados me he encontrado que se creían los reyes del mundo, dueños de la absoluta verdad, e incapaces de dialogar y llegar al mínimo consenso. Su título universitario les convierte en Dioses, o ellos así lo creen. Y por desgracia, yo hace muchos años que aprendí que mi título no está para esgrimirlo en absurdas disputas. El título está para dar soporte a la curiosidad, al esfuerzo, y a la capacidad de ir más allá de las apariencias. Capacidad de aprender, porque más que nos pese, no llegamos el primer día de trabajo con  todo aprendido.

Comportamientos a seguir.

  • Aprender
  • Jugar en equipo.
  • Respeto.
  • Atrevimiento.
  • Planificación.
  • Organización.
  • Socialización: conseguir contactos y establecer relaciones.
  • Disfrutar.

Sí: disfrutar. Disfruta, suéltate y siéntete cómodo. Que no parezca que estés ahí cada día por un sueldo miserable. Madruga. Llega pronto. Haz las cosas con ilusión. Contagia esa ilusión. Yo personalmente prefiero a gente ilusionada, antes que a un crack, al típico fenómeno tecnológico en cualquier tema pero que lo hace con desgana. Y la desgana se contagia. Y esa desgana se ve en la documentación, en el código…

Y tú, ¿cómo prefieres llevar tu beca?

Fuente: este artículo está inspirado en un artículo que leí hace un tiempo en el periódico dominical de La Vanguardia.

El necesario estrés

Hablando el otro día con un compañero de trabajo, me contaba una interesante metáfora.

Había un pescador que pescaba atunes, pero los tiburones diezmaron la pesca. Y para evitar arruinarse, tuvo una gran idea. Decidió crear una piscifactoría, criar los atunes en cautividad, y venderlos para así obtener grandes beneficios. Pronto se dio cuenta de que los atunes no se vendían tanto como él pensaba. El motivo era que tenían demasiada grasa. En cautividad, los atunes se criaban gordos, y no tenían un incentivo que les hiciese hacer ejercicio.

Recordando cómo era la pesca en el mar, pensó que los atunes libres se crian con un sabor perfecto, y hacen mucho ejercicio porque deben sobrevivir. Así que decidió traer un tiburón y soltarlo en la piscifactoría. Pronto, los atunes ganaron en calidad, mejoraron su sabor, y se criaron más sanos y produciendo unas mejores ventas. Incluso considerando las pérdidas producidas por el ataque del tiburón, merecía la pena.

Al final, el motivo era la introducción de un nivel de estrés pequeño, pero suficiente para que los atunes se vieran en la necesidad de sobrevivir, criarse ágiles y sanos.

Al final, la moraleja que comentaba con este compañero es clara: un poco de estrés es bueno. Sin un incentivo, sin la adecuada presión…la gente se relaja. Y demasiada relajación, no nos lleva a los éxitos, ni provoca que la gente se estimule en mejorar su código, su planificación, sus pruebas…

Al final, PON UN POCO DE ESTRES EN TU VIDA. ¿Pero sin pasarse, eh?